Los dias manchados

Y no me oirás hablar tu idioma, el que tanto me dolió, el que ahora tan bien hablo.

No me veras. En mi yo. La que no conseguí ser junto a ti. La que se desparramó en un intentar sobrevivir.

No escucharás mi risa cuando todo haya pasado.

Quizás, tan solo acaricies un vaso, el cual mis labios tocaron.

Lejos, en tu recuerdo, volveré a ser ella, a la que quisiste en sueños, en aquel lugar lejano donde el sufrimiento no era una realidad.

Te dejo marchar. He comprado una cajita con llave. Aquí te guardo, con los días de mar, con los silencios y los latidos marcados.

Aquí te dejo. Macerando para que el dolor se convierta en memorias de un buen reserva.

Aquí te guardo, con los días oscuros, con los abrazos de las mañanas.

Te dejo tranquilo. El desayuno todo para ti.

Te dejo y me arrimo a lo que la primavera me trae, limpia y serena. Un poco de cariño entre las flores violetas de este año de cambios.

Con espacio por dentro, con el cuerpo renovado, respiro profundo. Como siempre, esa soy yo, la valiente, decidida, atrevida, impulsiva, apasionada.

La que apuesta siempre por los sueños y el amor. La que se pega ostias contra la pared.

La que sabe levantarse, lamerse las heridas y amar tanto la vida como para volverlo a intentar.

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