Hegoak

Eta txoria maite nuen
A veces las alas se me pegan al pecho, me esfuerzo por soltarlas, dejarlas libres para que sueñen en libertad y amen  lejos y sin límites. Mirar por encima de la vida y aterrizar en un pequeño refugio en el que poder descansar.
A veces las alas no quieren dejar de volar, aunque la lluvia y el mal tiempo las vuelva lentas y pesadas, se empeñan en seguir arriba. Hay algo demasiado bello en permitir que el aire y la vida te muevan allá donde quieran, cerrar los ojos y tan solo volar.
A veces tengo miedo de perder la perspectiva por mirar siempre desde tan alto, pero es que creo que en el suelo me tropiezo. Hay tantas piedras y raíces, agujeros y hojas que esconden entresijos de este mundo. Caminos que se repiten y que siempre me llevan al mismo sitio.
Con estas alas veo, entiendo y conozco. Te puedo ver desde aquí, aunque estés lejos. Se llama, dicen, vista de pájaro.

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